Tras un tiempo de recogimiento en el interior del templo, donde el párroco, Manuel Jiménez, los miembros del grupo parroquial con su responsable Felicidad Segurado, los hombres de trono y el resto de participantes en la comitiva rezaron pidiendo al Señor suerte y protección, a las 20:00 horas, puntual a su cita, Jesús de Medinaceli salió para reencontrarse con su pueblo, al toque del himno nacional, interpretado por la Agrupación Musical de Las Lagunas.
La alcaldesa de Mijas, Ana Mata (PP), destacó la excelente temperatura primaveral para disfrutar de esta cita con la fe y puso en valor el “trabajo en silencio que desarrollan durante todo el año las diversas hermandades, cofradías y grupos parroquiales”. En este sentido, la regidora subrayó que el objetivo principal es “seguir manteniendo la tradición, las costumbres y, sobre todo, tener muy presente a todas las personas que han ido contribuyendo a que hoy podamos estar aquí”. Mata elogió la gran devoción que el distrito de Las Lagunas le tiene a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, resaltando la importancia de que las nuevas generaciones tomen el relevo y animando a que tanto vecinos como visitantes se queden a disfrutar de la Semana Santa mijeña.
Solemnidad y respeto
Bajo un cielo despejado y acogedor, tras marcharse el viento, la talla del imaginero José Dueñas realizada en 2009 lució su tradicional túnica morada, representando a Jesucristo preso después de ser juzgado por Poncio Pilatos. La imagen cargaba con la corona de espinas y tres potencias doradas y numerosos fieles acompañaron a Jesús en su trono plateado, portado por 36 hombres y mujeres, y bellamente adornado por claveles rojos y romero. La procesión destacó en todo momento por su profunda solemnidad, el respeto absoluto del público y la emoción que se respiraba en el ambiente.
Por su parte, el segundo teniente de alcalde, Juan Carlos Maldonado (PMP), quien no pudo estar presente en el núcleo lagunero ya que representó al Ayuntamiento en el desfile procesional de la Cofradía del Rocío en Málaga (hermana honoraria de nuestra localidad), señaló que “la Semana Santa es uno de los momentos más especiales de nuestro municipio, donde tradición, fe y sentimiento se unen”. Maldonado quiso enviar sus mejores deseos a los vecinos y mostrar su profunda gratitud a los colectivos religiosos ya que “gracias a todas las hermandades, cofradías y a cada persona que hay detrás a los que están ahí todo el año, muchas veces sin que se les vea, preparando cada detalle; la Semana Santa mijeña es tan especial. Sin ellos, nada de esto sería igual y hacen que nuestras tradiciones sigan vivas y que cada año luzcan incluso más bonitas”.
Devoción heredada
Esa vida a la que hacían referencia los representantes municipales se reflejó claramente en la gran participación infantil, con hasta 75 niños vistiendo el traje de nazarenos, escoltados también por la elegancia de las mujeres de mantilla. El trono, mecido con cariño, fue llevado sobre los hombros de vecinos que comparten una devoción muy arraigada, como es el caso de familias enteras que deciden portar al Cristo año tras año porque, como sus miembros afirman, es su Cristo de Las Lagunas y es algo especial para ellos.
En cuanto al primer teniente de alcalde, Juan Carlos Cuevas Dawson (Vox), también presente en el séquito procesional, quiso agradecer al grupo parroquial de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli ser “los partícipes de esta procesión” que se prepara “durante muchos meses”. Dawson aplaudió su labor por compartir la fe cristiana con todos los vecinos e hizo extensivo su agradecimiento al resto de hermandades laguneras.
En la misma línea, la concejala de Fiestas y Tradiciones, Silvia Marín (PP) felicitó expresamente a Felicidad Segurado por su “gran trabajo, no solo con fe y devoción durante todo el año, sino también porque cada año podemos ver más gente participando en la procesión”. Marín subrayó que, aunque el titular representa un momento previo a la crucifixión, se percibe mucha vida y alegría en la procesión gracias “al apoyo que ha tenido el Cristo de Medinaceli desde que se instauró en Las Lagunas”.
Un propósito para un fin
Tras finalizar el recorrido, ya en el interior del templo, se vivieron instantes de abrazos, lágrimas y pura emoción en comunidad. Allí, el párroco de San Manuel, Manuel Jiménez, hizo balance de la jornada destacando que “ha sido un día bonito, vivido en comunidad porque el grupo parroquial tiene muchísimas ganas de que la devoción al Cristo de Medinaceli llegue cada día más allá y trabaja todo el año para ello”. El director espiritual incidió en que la procesión es, ante todo, “un medio de catequizar al pueblo, de contarle la Pasión a través de imágenes para que nunca se olvide cuál es la base de nuestra fe; es un servicio de evangelización que se hace a personas que quizás, de otra manera, no se acercarían nunca al Misterio”. El objetivo es que “se dé ese salto desde la belleza de las imágenes y la estética a lo espiritual”, concluyó el párroco.
El portavoz del PSOE, Josele González, aunque no acudió a la procesión junto a otros miembros de su partido, quiso “agradecer a nuestras hermandades y cofradías la gran labor que realizan estos días acercando el patrimonio cofrade a visitantes y vecinos”. González añadió que, “pese a que Ana Mata ha asegurado que las calles de Mijas estarán vacías estos días, estoy seguro de que la Semana Santa de nuestro municipio será un éxito, como la salida de Jesús de Medinaceli, que ha pintado de morado Las Lagunas”.
Finalmente, el portavoz de Ciudadanos Mijas, José Carlos Martín, tampoco pudo acudir pero quiso mandar una invitación desde su formación: “Animamos a todos los turistas y visitantes que vienen a la Costa del Sol en estas fechas a que se acerquen a Mijas, porque seguro que la fiesta y las tradiciones de nuestro municipio en esta Semana Santa no les van a defraudar”.
Una despedida emotiva
Sin duda, la fe y el sentimiento a flor de piel fueron la tónica dominante. Uno de los instantes más emotivos se vivió precisamente en el encierro de Jesús, cuando los músicos dirigidos por Cristóbal Cruz interpretaron una marcha de despedida que encogió el corazón de todos los presentes, quienes despidieron al Señor entre lágrimas y prolongados aplausos. Nuestro Padre Jesús de Medinaceli se convirtió así en el centro de un Martes Santo redondo consolidándose como una de las citas ineludibles de la fe en Mijas.
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