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Lunes 25/10/2021
  • Se recomienda que cada comunidad apruebe unas normas de régimen interior.

Reportajes

Aquí no hay quien viva

  • Navarro cree que las normas internas ayudan a mejorar la convivencia vecinal

Los problemas entre vecinos pueden atajarse aplicando normas o acudiendo a leyes y ordenanzas municipales

Convivir con un vecino ruidoso o incívico puede llegar a ser más que molesto y convertirse en un verdadero quebradero de cabeza. Pero hay soluciones. Desde leyes estatales a normas internas de las comunidades pasando por la búsqueda de soluciones prácticas son algunas de ellas; unas soluciones que el abogado y administrador de fincas de Intercala José Luis Navarro conoce bien y aconseja a muchos de sus clientes.

La mejor medida que una comunidad puede tomar es evitar que el conflicto se produzca”

“Existe una ley, que es la Ley de Propiedad Horizontal, que regula determinados comportamientos entre los vecinos”, explicó el experto para recomendar, no obstante, que “cada comunidad apruebe unas normas de régimen interior”.

Navarro consideró que hay que tener en cuenta que “el nivel de molestia o de incumplimiento de normas que se puede generar varía dependiendo de las circunstancias: no es lo mismo que alguien se bañe fuera de hora en la piscina a que permita que su perro se bañe en la piscina, por ejemplo”. Tampoco es lo mismo, aseguró, “alguien que comete simplemente una infracción de una norma interna de la comunidad a alguien que comete un delito, por ejemplo, quien intencionadamente genera un daño en un elemento comunitario, que si excede de los 400 euros, podría ser incluso un delito grave”. “Cuando se trata de delitos, lo único que cabe es acudir al juzgado y que sea el juez de instrucción el que tome las medidas que correspondan”, apostilló el abogado.

Navarro también explicó que, además de la Ley de Propiedad Horizontal y las normas propias de cada comunidad, los vecinos también pueden incumplir normativas municipales, por ejemplo, al hacer ruido por la noche con música o perros que ladran. “En ese caso se puede llamar incluso al Ayuntamiento y la Policía Local, que en Mijas está funcionando muy bien en ese sentido”, acude a la vivienda e intenta que se respeten esas normas, no solo internas de la comunidad, “sino que están recogidas en la propia ordenanza municipal”, apuntó Navarro, que dejó claro que también hay que saber distinguir “entre problemas entre particulares y problemas que ya exceden de una relación de animadversión entre dos vecinos y que se trata de un problema realmente comunitario”.

 

Normas internas

“Lo que recomendamos es que la comunidad apruebe unas normas de régimen interior, establezca aquellos comportamientos que están dentro de lo adecuado en una comunidad y aquellos otros que no se consideran aceptables. De esta manera, se evitan también muchos conflictos entre vecinos”, apuntó el administrador de fincas para aclarar que estas normas respaldan que un vecino pueda regañar a un niño “si jugar a la pelota en el jardín es algo que la comunidad tiene prohibido porque destroza las plantas”, ya que habrá un cartel con las indicaciones. “La mejor medida que una comunidad puede tomar es evitar que el conflicto se produzca”, señaló Navarro para indicar que las normas internas ayudan a ello.

 

El ruido, la principal queja vecinal

La estrella de las quejas en todas las comunidades “es el ruido”, afirma el abogado y administrador de fincas de Intercala José Luis Navarro. Sobre todo, en un municipio turístico como Mijas en el que hay muchas segundas residencias y alquileres vacacionales en los que los habitantes no miran el reloj para entrar o salir o hacer fiestas particulares, entre otras actividades que originan ruidos. Navarro explica que esto está regulado por ordenanza municipal, por lo que si alguien considera que un sonido es molesto debe llamar a la Policía Local de Mijas para que medie.