El silencio del templo se rompe solo por el roce entre los tejidos y el susurro de las manos que trabajan con mimo. En Las Lagunas, la Semana Santa se acerca y se siente en cada gesto a la hora de vestir a las imágenes. María Santísima de la Paz y María Santísima de la Piedad aguardan sus salidas procesionales luciendo un ajuar cuidado hasta el más mínimo detalle.
Nos adentramos en este proceso íntimo de la mano de Salvi Núñez y Felicidad Segurado, camareras de ambas imágenes, quienes nos abren las puertas de esta labor tan delicada. En el caso de Núñez, su voz transmite respeto y se resquebraja de emoción a la hora de hablar de las vírgenes. “Llevo poquito tiempo vistiendo a la Virgen de la Paz, pero para mí es un honor muy grande”, asegura.
El armario de las vírgenes
El ajuar de este año vuelve a poner en valor piezas de gran riqueza artística. Destaca especialmente la saya de terciopelo auténtico bordada en hilo de oro. “Es preciosa, a mí me encanta, es una de las más bonitas que ella tiene”, afirma Salvi. A ello se suman nuevos pendientes que se estrenarán esta Semana Santa, junto a elementos imprescindibles como el broche identificativo y la corona.

- Detalle de La Piedad. |
- V. Arrechea.
Pero más allá de las piezas, lo verdaderamente importante es el proceso. Vestir a la Virgen no es una tarea sencilla. Dos camareras asumen durante todo el año esta responsabilidad, recogiendo el testigo de quienes dedicaron su vida a esta labor. En ese relevo, esa tradición se mantiene viva. “Para mí”, continúa Salvi, “es un sentimiento muy grande, porque no soy digna de vestir a la Santísima Virgen. Yo me pongo en su presencia y digo: ‘Madre, tu mano primero y después las mías’, porque yo no soy digna de este privilegio tan grande que me ha concedido”, explica emocionada. Y junto a ella, Felicidad, con más años de experiencia, viste también a La Piedad, a quien mira con cariño, fe y devoción.

- Las vírgenes lucirán sus sayas y joyas en procesión. |
- V. Arrechea.
Labor y fe
Horas de dedicación dan forma a un trabajo silencioso que rara vez se ve, pero que resulta esencial para que las imágenes luzcan con todo su esplendor en la calle. Desde la hermandad invitan a vecinos y devotos a acercarse, contemplar y encomendarse a La Paz y a La Piedad. “Que la gente lo disfrute”, concluye Salvi, “y se encomiende a María Santísima, tanto a una como a otra, porque Virgen solo hay una”.
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