Cada vez son más las personas que buscan mejorar su calidad de vida a través del ejercicio adaptado. En Mijas, la UP también atiende a las personas con diferentes patologías o lesiones que les impiden realizar ejercicio convencional. Desde septiembre, en la Casa de la Cultura de Las Lagunas, se dan clases de yoga en silla, una actividad que, nos aseguran, está dando muy buenos resultados. Este taller, junto al de movilidad reducida, se dirige a personas con problemas de movilidad, lesiones articulares, dolores crónicos o en procesos de recuperación. Lo imparte Raquel González, quien nos explica que “el taller de movilidad reducida es para aquellas personas que sí que tienen movilidad, pero agacharse o levantarse les cuesta trabajo, entonces, vamos trabajando para que su movilidad vaya aumentando, y el taller de yoga en silla es para aquellas personas que no pueden agacharse por sí solos al suelo y vamos trabajando para, algún día, poder llegar al suelo”.

- Además de los beneficios físicos, los participantes destacan la mejora en su bienestar emocional y cognitivo.
- BEATRIZ MARTÍN
A través de movimientos suaves, control de la respiración y ejercicios de relajación, el yoga en silla ayuda a mejorar la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio, siempre de forma segura y adaptada a cada alumno. “Los beneficios se notan. Es verdad que son clases más tranquilas, más pausadas, pero sí que es cierto que se notan los resultados, porque algo tan simple como llevarse una rodilla al pecho, que para nosotros puede resultar algo fácil, para ellos, a veces, es un mundo, incluso atarse los cordones, y lo consiguen”, apuntó la profesora de yoga.
Además de los beneficios físicos, los participantes destacan la mejora en su bienestar emocional y cognitivo. Las sesiones no solo ayudan al cuerpo, sino también a activar tu memoria, reducir el estrés, aumentar la autoestima, fomentar la socialización y, destacan, llenarte de energía. Así lo confirma la alumna Consuela Piqueras: “Después de romperme las dos manos, me apunté. Empecé en silla las primeras clases y ya, cuando me pude tirar al suelo, pasé a movilidad reducida y la verdad que es una maravilla. Es una maravilla porque te notas día a día cómo vas mejorando, incluso, sales de aquí, que te comes el mundo”.
Otra usuaria, Matilde Alarcón, nos contó que “después de un ictus, perdí el equilibrio y no puedo apoyar una pierna, así que me apunté por casualidad, por ver si podía mejorar algo un poquito y la verdad es que me ha venido muy bien, también a nivel cognitivo, y la pierna ya la muevo como la otra. No puedo todavía apoyarme en ella, pero sí hago ejercicio; y la relajación que nos hace Raquel es maravillosa”.
Ya son más de 100 alumnos los que se han apuntado a estas clases de yoga y a las de movilidad reducida, que se imparten los martes y jueves por la mañana. Un ejemplo de cómo el deporte adaptado puede convertirse en una herramienta clave para el bienestar y la autonomía personal, demostrando que todos podemos cuidarnos y sentirnos mejor. “Todo el mundo puede hacer deporte de todas las edades. Tengo gente de todas las edades, tengo personas de hasta 80 años y para mí es una satisfacción”, concluyó González.
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