La Diócesis de Málaga afronta una extensa reordenación de sus cargos directivos nueve meses después de la llegada del obispo José Antonio Satué, quien ha trazado una nueva hoja de ruta tras analizar las respuestas de una encuesta interna dirigida a sacerdotes y laicos con responsabilidades. El cambio más destacado, firmado el pasado martes 9 de junio, es la desaparición de las vicarías sectoriales implementadas en la etapa de Jesús Catalá y la reintroducción de las vicarías territoriales. Y en este renovado organigrama, la jerarquía eclesiástica confía en el peso de nuestra localidad otorgando cargos de alta responsabilidad a los curas Manuel Jiménez Bárcenas y Fernando Luque, párrocos de San Manuel González en Las Lagunas y de la parroquia de Santa Teresa de Jesús en La Cala, respectivamente.
En la nueva estructura, Jiménez Bárcenas, quien también es arcipreste de Fuengirola-Torremolinos, ha sido designado vicario episcopal de la Serranía de Ronda y Costa del Sol. Rondeño, con 53 años de edad y ordenado sacerdote en 2003, Jiménez cuenta con formación en Teología Bíblica y Ciencias Económicas y Empresariales.
Por su parte, Luque, de igual modo capellán de la Escuela Rural Entrerríos y del Colegio Cardenal Herrera Oria, asume el cargo de secretario personal del obispo. Nacido en Málaga, con 35 años y una década de ministerio sacerdotal a sus espaldas, Luque afronta un giro orgánico en su carrera.
Respuesta institucional
En este sentido, la alcaldesa Ana Mata (PP) se ha pronunciado sobre estos ascensos, siendo la primera en celebrar institucionalmente el hito: “Quiero felicitar públicamente a ambos porque son dos personas cercanas, comprometidas y muy trabajadoras. Dos hombres que a su destacada labor pastoral suman cualidades humanas básicas como la empatía y la comprensión”.
Para la regidora, estas designaciones suponen un aval a la labor desempeñada en nuestra localidad por los padres.
Respaldo local
Estos reconocimientos han generado un impacto positivo en las agrupaciones religiosas. La Hermandad del Cristo de la Paz emitió un comunicado oficial para mostrar su respaldo, afirmando que “les llena de alegría ver reconocida la dedicación, entrega y cercanía con las que ambos párrocos desempeñan su ministerio sacerdotal”, y muestra plena confianza en su capacidad de gestión, señalando sus responsables que “estamos seguros de que afrontarán esta nueva responsabilidad con el mismo compromiso y espíritu de servicio que les caracteriza”.
Cargos de responsabilidad
Con respecto a los cargos, una vicaría episcopal territorial implica ejercer la potestad ejecutiva que el obispo delega para una circunscripción geográfica en concreto. Para Jiménez Bárcenas, esto supone erigirse como el enlace directo entre el Obispado y las parroquias comprendidas en la Serranía de Ronda y el litoral occidental, coordinando la labor pastoral, supervisando la administración eclesiástica de la zona y asistiendo a los párrocos que operan en este territorio.
En cuanto a la figura de secretario personal, esta trasciende la mera gestión administrativa ya que conlleva una asistencia directa al obispo. Así, Fernando Luque será el encargado de canalizar la correspondencia institucional, estructurar la agenda oficial de Satué, preparar la documentación para sus audiencias y acompañarle en las visitas pastorales, asumiendo un rol de máxima confianza en su entorno.
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