Según el psicólogo y colaborador habitual de esta casa, Mario Olea, en tragedias como la del accidente ferroviario de Adamuz, que ha provocado 41 muertes y más de 150 heridos, el 112 se pone en contacto con el Colegio Oficial de Psicología para que organice un equipo de emergencias con el fin de atender a las víctimas y familiares dentro de las primeras 72 horas y combatir con más garantías el estrés postraumático. “Lo normal es que la persona entre primero en estado de ‘shock’, y nosotros como psicólogos no deberíamos invalidar la emoción que pudiera tener de tristeza, cabreo o miedo, todo lo contrario, normalizarlas, y generalizarlas, eso va a hacer que la intensidad baje un poco”, a lo que hay que añadir algunas técnicas, explica Olea, “de relajación como la contención, que escriban, que beban agua, que estén atendidos, o suministrando algún tipo de fármaco que les ayude en esas primeras 72 horas”.
La pérdida de memoria en estos casos de gran estrés es frecuente en las víctimas. “Entramos en modo supervivencia, sube la adrenalina y nuestro cuerpo se limita a sobrevivir y no se centra en los detalles que tiene que recordar y entra en modo reacción”, afirma el psicólogo, que señala que ante una tragedia como la de Adamuz, la atención a los familiares también es imprescindible. “Se decide agrupar a todos los familiares, se trata de evitar que una persona esté sola recibiendo información, porque en grupo nos sentimos todos más arropados, y luego mejor contar poca información y exacta a dar datos poco precisos”.

- Imagen del accidente en Adamuz este pasado domingo.
- Guardia Civil.
Duelo
Tras pasar el ‘shock’ de las primeras 48 horas, los familiares se enfrentan a episodios “de ira, negación, incomprensión…” luego, expone Olea, viene “un duelo normal, mínimo se alarga hasta los seis meses para superar una pérdida así”. Por ello, recomienda a las víctimas que no traten de evitarlo, “no queriendo participar, por ejemplo, en un funeral o evadiendo la situación con medicaciones, porque así no se transita por él y luego el duelo puede ser más fuerte”.
Suavizar los recuerdos de esos momentos y aprender a convivir con este episodio traumático es clave para que la víctima no recurra a ellos constantemente y le genere problemas como ansiedad, miedo o falta de sueño. “Hay unas técnicas que se llaman de ‘briefing’ que las suelen utilizar los equipos de emergencia que es para que estas imágenes no se conviertan en intrusivas y recurrentes, que a las personas no les condicione el sueño, porque si te lo condiciona, te condiciona todo el día”, argumenta el psicólogo.
En este sentido, señala que, con la atención psicológica adecuada, entre el octavo y décimo mes después del accidente se puede llevar una vida normal, pero aclara que el objetivo no es que la persona olvide lo que ha ocurrido, sino que aprenda a convivir con ello.
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