Mijas ha vuelto a poner sobre la mesa algunos fragmentos de su pasado más desconocido. Las XI Jornadas de Historia y Etnografía han buceado en la Edad Media, la guerra del Rif o en la rica tradición oral mijeña, entre otros muchos aspectos. Se celebraron el pasado sábado 3, en sesiones de mañana y tarde, con un total de diez ponencias introducidas por la jefa del departamento de Cultura, Elvira Medina.
Desde el área, su responsable, el concejal Juan Carlos Maldonado (PMP), destacó que las jornadas muestran “esa vinculación que tiene el municipio con su historia y con todo lo que representa también nuestra cultura y nuestras tradiciones; todo se plasma en estas jornadas, que han contado con la participación de personas bastantes importantes y conocedoras de la materia que nos exponen”.
En la sesión matinal, con cinco ponencias, se tocaron varios temas, abriendo las jornadas ‘Notas sobre Mijas y su territorio en la Edad Media’, a cargo de Carlos Gozalbes: “Hablar de la Edad Media es hablar de un periodo muy extenso que no se debería unificar porque no es lo mismo hablar del siglo IX que del siglo XIV, por ejemplo. Hay muchos aspectos que habría que precisar porque no tenemos datos suficientes como para hacer un verdadero desarrollo de la historia de Mijas en la Edad Media”, consideró el autor, que ha participado en todas las ediciones de estas jornadas.
Guerras y torres
La de Carlos Insua fue la segunda de las cinco jornadas que hubo por la mañana. Habló de los mijeños durante la guerra de Melilla y la guerra del Rif entre los años 1909 y 1923. Rosa Martín y Sergio Santos fueron los terceros ponentes. “Nosotros estudiamos las torres almenaras de Mijas y esta vez le toca a la Torre de la Vaca, que es una que está justo en la esquina del pueblo y marca lo que es el término municipal, y también sobre la relación que tuvo esa torre con el distrito al que pertenecía la torre y Mijas”, explicó Santos, que aclaró que él realiza la parte teórica de la ponencia y Martín la gráfica.
Las coplillas antiguas también fueron objeto de estudio por los ponentes. María Sánchez, acompañada de Valenzuela, abordó las canciones de su niñez. “Los recuerdos que me traen son cuando yo le cogía la mano a mi novio, cuando mi novio me la cogía a mí y dábamos vueltas con las manos cogidas. Y cantando, no teníamos instrumentos; el instrumento que teníamos eran las palmas”, relató Sánchez.

- Valenzuela entregó un ramo de flores a Rosario Pacheco |
- M.C.
Los lazos familiares de los mijeños estuvieron presentes de la mano de Remedios Valenzuela, que expuso los de las familias Torres Castellanos y Pacheco Torres, con una de sus miembros, su amiga Rosario Pacheco, entre el público. “Entre nosotras hay una relación amplia, tenemos conversaciones y me contaba que su abuela vivió aquí un tiempo y estuvo de maestra. En un principio pensé hacer una ponencia sobre los maestros en Mijas, pero cuando ella me contó ‘pasó esto, fuimos por la carretera de Almería, en ‘La Desbandá’, dije aquí ‘hay más’”. Pacheco no solo ha sido motivo de esta ponencia, sino que también asiste a ellas siempre que puede, “porque me gusta por todo lo que se manifiesta, para recordar y para aprender”.
Sesión de tarde
En la sesión vespertina siguieron descubriendo el pasado del municipio, con otras cinco ponencias, ya que la primera de la tarde se cayó del programa por falta de disponibilidad del ponente. Juan Jesús Alarcón fue el encargado de arrancar tras la sobremesa. Su tema elegido para esta edición fue la Mijas de 1926. “Hacemos un viaje en el tiempo y nos vamos a hace 100 años, a cómo era Mijas hace un siglo, cómo vivíamos, las actividades que se realizaban y todo”, afirmó. “A mí me ha gustado el viaje, el investigar toda esa época, ver las cosas que se hacían con las referencias que hay, con archivos, porque por desgracia hay ya pocas personas que han vivido esos años”, añadió Juan Jesús Alarcón.
Patrick Meehan viaja más allá, hasta 1810, para narrar las batallas de entonces. “¿Por qué los ayuntamientos, los interesados, olvidaron esta batalla? La olvidaron porque son más importantes las batallas en toda España, en toda Europa, y esta es solo una nota a pie de página de la historia, pero fue nuestra nota”, argumentó Meehan para justificar su ponencia.

- Las hermanas Moreno, con su prima Ana Belén Jiménez y otros asistentes |
- M.C.
Carmen Moreno echó la vista al Cementerio de La Purísima para verlo con otra perspectiva: “Voy a hablar un poquito del cementerio, del lugar donde está y de por qué se construyó pero voy a darle un enfoque diferente, voy a enfocarlo al tema del necroturismo y dentro del necroturismo, que es el turismo de cementerios, de panteones, lo voy a enfocar en el arte floral que hay en el cementerio de La Purísima”.
Tradición oral
De historias, canciones, refranes, adivinanzas, cuentos transmitidos oralmente de generación en generación mijeña dio unas breves pinceladas Ana Belén Jiménez. “Digo breves y pinceladas porque hay tanta tradición oral y tanto lo que hay, que necesitaría 20 libros por lo menos para poder escribirlo todo, pero es muy rica y pienso que si no se escribe el día de mañana se va a perder”.
El Cortijo Los García también hizo volver la vista atrás a muchos asistentes a las jornadas y a que algunos de ellos volviesen a verse después de medio siglo. “Su historia empieza con mi tatarabuelo, Cristobita, y hasta la generación de mi madre y nosotros, que también hemos vivido parte de nuestra vida allí y gracias al día de hoy se han reencontrado después de 50 años los vecinos, los aceituneros y la familia”, relató la ponente, Consuelo Moreno, hermana de Carmen Moreno y prima de Ana Belén Jiménez. Y es que estas jornadas cumplen ya once ediciones volviendo la mirada al pasado para rescatar las huellas que dejaron los antepasados de los mijeños, como las que dejaron los de estas mujeres y que ahora conocemos gracias a ellas.
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