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Miércoles 23/09/2026
  • María Albarral y Kane posan en las instalaciones de Mijas Comunicación con su libro

Reportajes

Una píldora contra el odio: la odisea de Cheikh Kane de un cayuco a la alta costura

  • La periodista mijeña María Albarral documenta en el libro ‘Una casa para mi madre’ el periplo de este joven modelo senegalés

También reseña la crudeza de la migración irregular, los estragos de la burocracia y la inquebrantable promesa de un hijo a su madre

Detrás del brillo efímero de las pasarelas internacionales y las campañas de lujo, late a veces el pulso crudo de la supervivencia. La historia de Cheikh Kane es la anatomía de un abismo superado, un relato que disecciona la travesía desde la mendicidad infantil en las calles de Senegal hasta el éxito en el mundo de la moda, todo vertebrado por una promesa irrenunciable y por el más puro y ciego azar. Esta odisea vital conforma la esencia de 'Una casa para mi madre' (Plaza & Janés), obra coescrita junto a la periodista mijeña María Albarral, que ambos presentaron el martes 22 de septiembre en el plató del magacín televisivo ‘Mijas Hoy’.

Horror a la deriva

El camino hacia la estabilidad de Kane comenzó huyendo del hambre y del maltrato. Separado de su madre biológica a los tres meses de edad debido a las estrictas normas de la tradición de su país tras el divorcio de sus padres, el joven creció en un entorno de pobreza extrema. Tras sobrevivir a los castigos y la mendicidad forzada de una escuela coránica, y tras un paso por el orfanato de la ONG La Liane, Kane se vio empujado al océano para escapar de una vida sin futuro. 

 
  • Portada del libro

En el interior de un frágil cayuco, hacinado junto a otras 120 personas, el joven enfrentó diez agónicas jornadas en el Atlántico donde el sueño europeo se diluyó frente al terror puro. Las feroces olas y las vías de agua en la embarcación amenazaban con acabar con ellos a cada instante.

“En esos momentos te arrepientes de haberte montado en ese cayuco, sientes que nada merece la pena por todo el miedo que pasas. Sientes el hambre, llegas a vomitar sangre y vas junto a personas que, estás seguro, van a morir en cinco minutos”, relata el protagonista, rememorando el frío que cala hasta los huesos y la absoluta desesperación en altamar. “Llegó un momento en el que todos le decíamos al capitán que ya no nos interesaba España ni Europa; nosotros solamente queríamos sobrevivir y volver a ver tierra”.

 
  • Mónica López charló con ellos en el programa Mijas Hoy

El espejismo europeo

La llegada a las costas de Canarias y el posterior rescate no supusieron el fin del calvario, sino el inicio de un intrincado laberinto burocrático. Llevado inicialmente a un centro de menores, su posterior periplo por la península chocó frontalmente con la falta de documentación y el estigma social. Sin permiso de trabajo ni red de seguridad alguna, el joven senegalés quedó abocado a la precariedad extrema, encadenando trabajos duros y mal remunerados en la recogida de la aceituna en Jaén, los andamios de la construcción y, finalmente, la venta ambulante en la Costa del Sol.

Fue en este último escenario donde el destino torció por completo su rumbo. Tras casi tres años de irregularidad administrativa y supervivencia al límite, el fotógrafo Aleksander Santo se cruzó en su camino en el paseo marítimo de Marbella mientras Kane trabajaba. Aquel encuentro fortuito le abrió las puertas de las grandes agencias de modelos. 

 
  • Kane como modelo

En un giro poético del azar, el joven pasó de subsistir vendiendo falsificaciones en las calles a convertirse en la imagen oficial de esas mismas firmas de lujo, como Cartier. “Es un mundo que yo no me podía imaginar, el modelaje no me interesaba en ese momento porque yo lo que necesitaba era poder mandarle algo de dinero a mi madre y pagar el alquiler; hoy, gracias a Dios, tengo mis papeles en regla, pago mis impuestos y cotizo como todo el mundo”, explica el modelo.

Un antídoto contra la intolerancia

La periodista María Albarral descubrió este relato durante su última cobertura para el Diario Sur, cuando se encontraba investigando un conflicto local con los manteros marbellíes. Lo que comenzó como un reportaje rutinario cambió rápidamente a un exhaustivo proceso documental que la llevó a convivir 21 días en Senegal junto a Cheikh, reconstruyendo los dolorosos escenarios de su infancia y presenciando el emotivo reencuentro del joven con su madre tras cuatro años de forzada separación.

 
  • Kane como modelo

Para la coautora mijeña, la obra trasciende la simple biografía para erigirse en un manifiesto de empatía profunda y realista ante el drama migratorio. “Este libro es una píldora contra el odio. Es una manera de que nos pongamos todos en los zapatos de ellos y logremos entender un poco por qué toman la decisión de jugarse la vida. Porque lo saben; cuando se echan al mar, conocen el riesgo, pero los mueve la absoluta desesperación por la falta de oportunidades”, sentencia Albarral.

Hoy, alejado de la mendicidad y respaldado por una carrera profesional ya consolidada, Cheikh Kane materializa la hermosa obsesión que lo mantuvo a flote durante los días más oscuros y violentos de su vida. “Ya hemos comprado el terreno y hemos empezado a construir poco a poco”, confirma con orgullo, “una casa para mi madre”. El refugio definitivo que justifica cada herida, cada ola y cada rechazo; el triunfo inapelable de la dignidad sobre el olvido.