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Miércoles 10/06/2026

Actualidad

El pronto periodista Alejandro Burgos encapsula el latido sonoro de una identidad

  • Burgos ha logrado que germine este proyecto titulado 'Mijas. La raíz que no cesa' como su Trabajo de Fin de Grado (TFG)
  • El mijeño Alejandro Burgos está a punto de terminar la carrera de Periodismo

Este estudiante mijeño vertebra un viaje documental desde el invierno hasta la primavera para salvaguardar la memoria oral de Mijas a través de sus mayores

El periodismo posee la virtud transversal de permutar la adrenalina de lo inmediato por la profundidad del legado antropológico. A sus 22 años, Alejandro Burgos Jaime, estudiante de cuarto curso de Periodismo, ha materializado esta dualidad. Si en su anterior proyecto relató la gesta deportiva de David Segorbe en el texto 'Una bici en el Edén', en esta ocasión sumerge su grabadora en las raíces de su tierra y ha logrado que germine en su Trabajo de Fin de Grado (TFG), titulado 'Mijas. La raíz que no cesa': un dique de contención sonora frente a la erosión folclórica de nuestra localidad.

En un documental radiofónico realizado íntegramente por Burgos, este prometedor periodista traza un eje cronológico a través de los diseminados de Osunillas, La Alquería y Valtocado. Su tesis señala la eterna paradoja contemporánea: el mismo turismo que acudió ya hace 60 años atraído por la singularidad de nuestro territorio termina, por el peso de la globalización, diluyendo nuestras costumbres. “Si nosotros perdemos nuestra identidad o nuestra cultura, perdemos la identidad como pueblo”, argumenta el autor, quien subraya en su investigación la necesidad de acoger influencias externas sin sepultar los cimientos propios.

El amor como motor del tiempo

El hilo conductor de este viaje arranca en las zambombás navideñas, transita por la festividad de San Antón en enero y florece con las Cruces de Mayo, culminando en los ritmos del fandango y en la inmensa figura del cantaor local Juan de la Loma. Durante la gestación del proyecto, Burgos desveló un patrón sociológico que vertebraba cada celebración y que no deja de ser algo maravilloso. Y es que “el amor es el tema central en la cultura oral”, concluye el estudiante. En una época donde el trabajo incesante de sol a sol monopolizaba la existencia, estas manifestaciones folclóricas representaban los únicos resquicios para la socialización y el cortejo.

Por ejemplo, la festividad de San Antón ilustra a la perfección esta dinámica. Toñi Barranquero, presidenta de los Mayordomos de San Antón, detalla en el reportaje cómo tras la llamada de la caracola y la bendición de los animales, los jóvenes formaban ruedas de baile entonando cuplés satíricos con un claro objetivo: sacar a bailar a la persona deseada. La tradición llegó a cambiar hasta el punto de que los devotos comenzaron a lanzar chinas a la entrepierna de la imagen del santo para rogar por un noviazgo y, por tanto, por un matrimonio.

De igual modo, con la llegada de la primavera, los columpios suspendidos sobre los barrancos de La Alquería servían como pretexto para el roce físico y el inicio de incipientes juegos florales, un ritual rescatado del olvido por asociaciones locales y vecinos como Francisco Alarcón ‘Corro’, quien durante años ha mantenido viva la llama de estas tradiciones. 

Rescate documental y legado familiar

Para cristalizar este archivo acústico, Burgos acudió al Archivo Municipal y, fundamentalmente, al testimonio aún vivo que permanece. El análisis de la obra cuenta con expertos como la profesora de la UP Remedios Fernández, quien disecciona la métrica en triángulo del fandango mijeño y su diferenciación respecto al tanguillo de Valtocao, caracterizado por su ritmo cojo. A estas voces se suma el flamencólogo Paco Vargas, encargado de perfilar a Juan de la Loma, ensalzando su vozarrón impropio de los cantes de compás y su predilección por los cantes de Levante.

No obstante, el verdadero corazón del reportaje late en la cotidianidad familiar. El montaje entrelaza archivos sonoros del NO-DO fechados en 1957 con melodías grabadas en el riguroso presente. El círculo se cierra en el propio bloque de viviendas de Burgos, concretamente en el piso superior, donde su abuela desgrana a capela las notas de la copla 'Lo tiré al pozo'. “Me parecía de justicia dedicarle el reportaje y terminar en la actualidad con mi abuela cantando, que aunque a veces se le olvidan algunas cosas, de eso no se olvida”, confiesa Burgos con emoción.

El futuro periodista defenderá este exhaustivo TFG frente al tribunal académico, justo antes de iniciar su periodo de práctica. Y mientras las instituciones calibran a diario el impacto y la deriva del turismo de masas, piezas como la de este joven mijeño garantizan que el eco de la sonaja, el almirez y la caracola no perezcan en el silencio del olvido.

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