Pero esta historia comienza mucho antes. Fue en el mes de diciembre cuando la junta de gobierno propuso a Jorge Leal dar forma a este Viernes Santo tan señalado, en el que la Virgen de la Soledad tendría dos momentos: el esplendor de la tarde y la intimidad de la noche. Así ha sido, en el recogimiento del templo, cuando las camareras, en un gesto íntimo y lleno de devoción, vistieron de riguroso luto a la Señora. Atrás quedó el esplendor para dar lugar a la tristeza y al luto.
A las 00:30, las puertas de la Parroquia de la Inmaculada Concepción volvían a abrirse por última vez para dejar salir a la Virgen de la Soledad.
La Virgen de la Soledad avanzaba, envuelta en la oscuridad tan sólo iluminada por algunas velas
Este año, además, la devoción se reviste de estrenos: la restauración de la Virgen y su trono de traslado, portado por las camareras de la hermandad, signo visible del cuidado y amor que su pueblo le profesa. Y en esa noche sin voz, donde solo habla el alma, la Virgen camina… sola, pero nunca abandonada.
Mijas Comunicación ofrece en directo el Viernes Santo mijeño
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