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Lunes 15/08/2022
  • El responsable del departamento de Patrimonio Histórico, Juan José de la Rubia, junto a restos de la muralla reconstruida en el siglo XIX |

Actualidad

Huellas del pasado de Mijas

  • El municipio cuenta con tesoros arqueológicos, entre ellos, un santuario fenicio-púnico

Desde la Cuesta de la Villa a los Jardines de La Muralla, el recinto fortificado de Mijas Pueblo tiene vestigios de ocupación desde el Paleolítico Superior

El recinto amurallado de Mijas Pueblo “es una elevación muy protegida” de forma natural. Por eso, y “por la presencia de agua”, el hombre se ha asentado en este terreno desde la Prehistoria, dejando su huella en forma de materiales y restos arqueológicos. El terreno actual ha sufrido numerosas modificaciones y hoy se antoja distinto a como era hace miles de años. Ni siquiera el acceso actual por la Cuesta de la Villa existía antes: “es un relleno total de un gran barranco”, explica el responsable del departamento de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento, Juan José de la Rubia, que lleva años investigando este espacio. “Había zonas con barrancos en las que se han construido paredes para evitar derrumbes y caídas”, añade el experto, que indica la posible entrada natural a la zona por las proximidades de los Jardines de La Muralla, “menos pendiente, más accesible y donde se acumula una gran cantidad de materiales hallados”.

Restos de varias épocas
En el recinto de La Muralla de Mijas se encuentra el antiguo hábitat de su población. De la Rubia explica que la ocupación del terreno se remonta al Paleolítico Superior, según los distintos movimientos arqueológicos que se han realizado en la zona. El experto también habla de la existencia de piezas encontradas, “muy pocas”, del Neolítico y también la aparición de materiales de la Edad de Bronce. Sin embargo, sí se han hallado muchos “materiales de la época fenicio-púnica”, sobre todo, por la localización de un santuario, “seguramente del siglo II-siglo I a. C., que ocuparía gran parte de este espacio y que se ha corroborado a través de los restos localizados”, dijo.

El santuario
El santuario se ubicaría posiblemente donde se ha construido la actual iglesia de la Inmaculada Concepción. En 2013 se realizaron diversas catas en el recinto, encontrándose a los pies de un antiguo lienzo de muralla reconstruida “la zona donde se arrojaban los objetos que formaban parte de las ofrendas una vez que habían cumplido su función”, apuntó De la Rubia para explicar que se encontraron “restos de fauna de ofrendas que se realizaron, como perros u ovejas; objetos de plata y bronce votivos, terracotas y muchos más materiales”. También se hallaron numerosas piezas de la época al hacer la obra del Vial Sur, ya que el barranco era una zona natural para arrojar basuras. “No se hizo una excavación arqueológica ‘in situ’ en la que tienes unos estratos que te van diciendo una cronología, pero sí tenemos los materiales que son fácilmente datables”, explica el experto, que cifró en 60.000 las piezas recuperadas con esa obra. Los restos encontrados en la zona están en el departamento de Patrimonio Histórico de Mijas para su estudio. Destacan dos placas oculares usadas como exvotos, una en plata y otra en bronce, y “una colección impresionante de terracotas”, encontradas en una ladera ubicada en la parte más suroeste,  producto posiblemente de una fábrica de ellas en la zona y utilizadas para las ofrendas. También se encontraron una estructura de muro y materiales fenicio-púnicos cuando se levantó el suelo de la iglesia en 2012, recuerda De la Rubia, y se hallaron restos del siglo VI o VII a. C. en otro sondeo en una zona próxima a la iglesia.

Después de la época fenicio-púnica hay ausencia de restos en años posteriores, por lo que “en teoría no hay ocupación humana” en la zona del recinto amurallado hasta el siglo VI. Esta continuará hasta mediados del siglo XVII, que empieza a vaciarse este espacio porque la población se traslada al exterior”, apunta De la Rubia para añadir que en la zona donde ahora se ubica Mijas Pueblo había más facilidades “para el acceso al agua”, además de los problemas de vientos documentados que había en La Muralla. 

 
  • En el suelo, los contrafuertes de una torre original. Se desconoce si el muro tiene reconstrucciones. Lo que sí era es doble para formar ‘el paseo de ronda’ |

La fortaleza, torres y muros originales
Mijas conserva restos de su primitiva fortaleza. Aunque se desconoce su fecha de construcción, se sabe que fue “destruida después de la conquista de los Reyes Católicos en 1487”, apunta De la Rubia. Dejaron unos restos que provocó, a principios del siglo XVI la protesta de la población colona que ocupó los terrenos, “ya que toda la población de Mijas en época hispano-musulmana es hecha prisionera y luego vendida como esclava”. “Lo que queda ahora mismo son restos de esa pequeña fortaleza” y “pequeños lienzos de muralla que pueden ser originales”. “Sabemos por otros documentos de la conquista que la fortaleza tenía cuatro torres”, una de ellas fue reconstruida “hace unos 30 años”, indica De la Rubia para matizar que todas las fortalezas y castillos fueron declarados BIC en 1945. Esta cuenta con una zona de protección de 50 metros, que coincide en parte con el BIC del propio Conjunto Histórico del pueblo. Además de las cuatro torres, la fortaleza tenía doble muralla para hacer el llamado ‘paseo de ronda’. “Había una muralla exterior y otra interior y, en medio, se hacía la vigilancia”, explica el responsable de Patrimonio Histórico de Mijas.

La Muralla
“No tenemos datos de fecha del comienzo de construcción de La Muralla porque los restos que tenemos actualmente son del siglo XIX, en teoría la fortificación de estos espacios se realiza en la Edad Media”, explica De la Rubia, que aclara que hace dos siglos los muros se reconstruyeron en tres fases, según indican los documentos que existen en al Archivo Histórico de Mijas. Esta reconstrucción, dice el responsable del departamento de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento, se realiza “por miedo a un espacio con unos barrancos muy grandes, ya que la gente tiene temor a que se caigan los niños o haya algún tipo de accidente; no es para defensa, lo único que hace es evitar caídas porque las alturas que rodean toda La Muralla al Este, Sur y Oeste son de 30, 40 e, incluso, 50 metros en algunos sitios”.

 
  • La quicialera está bajo una arqueta en la Cuesta de la Villa |

La entrada
En 2016, durante las obras de remodelación de la Cuesta de la Villa, se localizó parte de las puertas de la antigua villa medieval de Mijas. Concretamente, explica De la Rubia, “se halló una de las quicialeras”; es decir, “el lugar donde se apoyaba el gozne que daba giro a una de las puertas de entrada”. “La estructura que tiene es muy típica de época almohade, una entrada en codo a una ciudad, que evitaba los asaltos por la cuesta. Siempre era más o menos igual, una cuesta alta, pendiente y, al final de la cuesta, una pared y a la derecha la puerta de acceso que formaba un acodamiento que permitía la defensa de la ciudad”, apunta el experto, que aclara que, en época anterior, el acceso a la villa no era por esta cuesta, ya que la zona antes era un barranco. 

La iglesia, un lugar estratégico
Levantada posiblemente donde se ubicó el santuario fenicio-púnico, la iglesia de la Inmaculada Concepción “se terminó a mediados de 1631”, según reza en la web municipal mijas.es. Para su edificación, se aprovechó una torre fortificada que ya existía. Tras la conquista en 1487 los colonos vivían en el recinto amurallado, aunque sus tierras estuvieran repartidas por todo el término, “pero conviven con un miedo tremendo a los ataques de los africanos por la parte de la costa y se consigue para mediados del siglo XVI que se construya una torre fortificada, que actualmente es el campanario de la iglesia, donde ellos pudiesen refugiarse en caso de un asalto y se establece vigilancia que permanece hasta finales del siglo XVII”, aclara De la Rubia. “Cuando hicimos las excavaciones en la iglesia encontramos la antigua puerta de acceso a la torre, que era por la parte que da al auditorio, en lo que ahora mismo es el interior de la iglesia, a un metro o uno veinte por debajo del nivel actual”, matiza.

 
  • De la Rubia señala el relleno de piedras de lo que sería la puerta de acceso |

Osunillas, la fortaleza vecina
A pocos kilómetros de la fortaleza de Mijas está la del diseminado de Osunillas. Allí, lo que queda “es un fragmento de lienzo, que correspondería a la zona de la puerta de acceso a la antigua fortaleza”, una puerta, que, además, ha sido clausurada con un muro, especifica De la Rubia. El espacio ocupado por ella es mucho menor que el que ocupaba la de Mijas, que era “otra población completamente diferente en época medieval”. “Las dos caen al mismo tiempo en la época de la conquista; pero esta, por el tamaño que tiene, se despuebla y a Mijas es adonde acuden los colonos”, subraya el experto. El fragmento que existe tiene unos 35 metros de longitud y parte desde la actual ermita de San Antón. 

“No quedan más vestigios a simple vista de esa fortaleza”, aunque sí existe a unos metros “una pequeña esquina” que hace presuponer que la fortaleza “tendría una muralla perimetral en la zona del acantilado, más grande que los de Mijas”, concreta el experto. De la Rubia recuerda que hace ocho años se hizo una restauración y consolidación de la estructura, que estaba “volada”, colocándose “un soporte para evitar las caídas” y “consolidándose algunos aspectos de la muralla para evitar el derrumbe”. El experto matiza que no se ha hecho “investigación arqueológica” en la zona, por lo que se desconoce si hubo presencia humana en épocas anteriores a la medieval. “La fortaleza será más o menos de la misma época que la de Mijas, seguramente de la época almohade”.